viernes, 5 de noviembre de 2010

Hidroterapia y PARKINSON, una verdadera opción de tratamiento

PARKINSON
El diagnóstico clínico se basa en la existencia de tres datos considerados universalmente cardinales: bradicinesia o acinesia, rigidez y temblor.
  • La bradicinesia (lentitud y pérdida de movimiento espontáneo y automático), afecta fundamentalmente a la cara y músculos axiales, es le responsable de la dificultad para comenzar algunos movimientos. 
  • La rigidez es un aumento del tono muscular tanto en musculatura flexora como extensora. 
  • El temblor es el primer síntoma en el 75% de los casos, es un temblor de reposo, desaparece con el sueño y empeora con el estrés, suele ser unilateral. 
El objetivo de la fisioterapia en esta enfermedad sería ayudar al paciente a mantener su independencia tanto como fuera posible y aconsejar a los familiares a como manejar a la persona afectada. El tratamiento comenzará precozmente y durará toda la vida.
Para disminuir la rigidez se utilizan técnicas de relajación, el uso de la hidroterapia, el temblor puede ser tratado con el uso de estimulación propioceptiva, pesas, bastones, ejercicios activos resistidos, con una resistencia personalizada a las condiciones físicas y mentales del paciente.

BENEFICIOS DEL EJERCICIO ACUÁTICO Y LA ENFERMEDAD DEL PARKINSON
Los beneficios del ejercicio para mantener la salud integral han sido reconocidos desde hace mucho tiempo. Los programas acuáticos se basan en estos beneficios y se concentran en los problemas que puede causar la enfermedad del parkinson.
Un programa de ejercicios para la enfermedad del parkinson debería incluir las siguientes áreas:

-Adiestramiento funcional para las actividades de la vida diaria incluyendo la voz y la expresión facial
Movimiento.
Elongación.
Flexibilidad.
Equilibrio.
Coordinación.
Aerobismo.
Postura.
Diversión.

-Al estar en el agua, el paciente experimentará que:

  • El agua ayuda a moverse libremente y por esto mejora la movilidad y aumenta la fuerza funcional.
  • Hacer ejercicio en agua caliente produce un efecto termal que puede alterar el tono muscular y reducir el dolor.
  • El agua caliente procura un efecto suavizante y una mayor tolerancia para hacer ejercicio.
  • El efecto calmante del agua permite que los músculos se relajen, se estiren y que disminuya la rigidez.
  • La flotación y la ingravidez que tienen lugar en el agua, combinadas con la resistencia, originada por el movimiento en la misma, ayudan a mejorar la fuerza muscular y la resistencia, particularmente en una persona debilitada por la falta de ejercicio.
  • El movimiento de las distintas partes del cuerpo en el agua genera el conocimiento del mismo y favorece una mejor postura. El continuo ajuste al dinámico entorno acuático aumenta el conocimiento del cuerpo, lo que puede mejorar el control motor cuando se camina.
  • El agua hace que los movimientos sean más lentos, dando tiempo para una respuesta, y proporciona una retroalimentación sensorial; esto puede mejorar el control motor al caminar. El agua es un entorno seguro para desafiar al equilibrio, pero con supervisión.
  • El ejercicio acuático reduce el aislamiento y la depresión.   



PROBLEMAS DE SEGURIDAD ACUÁTICA ESPECÍFICOS PARA EL PACIENTE DE PARKINSON
Dentro de las precauciones generales la más importante es que cualquier participante deberá pedir consejo a su médico antes de comenzar con un programa acuático. Por otro lado tenemos que tener en cuenta que para el paciente el simple hecho de entrar a la pileta le puede resultar estresante al principio y agudizar los síntomas de Parkinson.

La salida de la pileta por parte del paciente puede que se efectúe con síntomas de debilidad, rigidez o mareos y por ello el instructor ha de estar atento a todos estos detalles.

La temperatura del agua ha de ser la correcta ya que la medicación de éstos pacientes puede provocar presión ortostática (presión sanguínea baja).
Además, el sistema nervioso de los pacientes de Parkinson es propenso a ser frágil y más vulnerable a los cambios repentinos e inesperados. Si la temperatura del agua está fría, puede descender la presión sanguínea y producirse un desmayo. La temperatura del agua de una pileta destinada a ejercicios acuáticos se ubica entre los 27º - 30º C y la del agua de una pileta para terapia en 33º -  36º C.

Si se presenta alguna raspadura o lastimadura en la piel de un enfermo de parkinson se recomienda el uso de un vendaje a prueba de agua en esas áreas para prevenir cualquier posibilidad de infección.
El paciente ha de ducharse siempre antes y después de entrar a la pileta.

El equilibrio deficiente puede ocasionar vuelcos en el agua. Los elementos de flotación, tales como los salvavidas, los cinturones y las boyas no solucionan este problema. Por eso, el paciente debe pedirle al instructor que controle su seguridad en el agua.


2 comentarios:

  1. Hola, felicitaciones por la publicación, cada vez se tiene mayor respaldo científico de la terapia acuática y los beneficios a una gran población (adultos mayores, embarazadas, enfermedades cardiometabólicas, trastornos del control motor, entre otras). Nosotros en Kaenz® hemos desarrollado el Método Internacional Kaenz®, que puede revertir las complicaciones de estas enfermedades. Además, les dejamos, pueden revisar nuestras publicaciones en www.kaenz.com. Saludos

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  2. Hola, felicitaciones por la publicación, cada vez se tiene mayor respaldo científico de la terapia acuática y los beneficios a una gran población (adultos mayores, embarazadas, enfermedades cardiometabólicas, trastornos del control motor, entre otras). Nosotros en Kaenz® hemos desarrollado el Método Internacional Kaenz®, que puede revertir las complicaciones de estas enfermedades. Además, les dejamos, pueden revisar nuestras publicaciones en www.kaenz.com. Saludos

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